Avaricia

Los pecados capitales son una clasificación de vicios que se explican en las enseñanzas del cristianismo, de ellos se desglosan los demás pecados. Los primeros son los que condenan eternamente, salvo obtener el perdón de Dios y el resto son los llamados veniales, que se absuelven con la oración.

El sexto de ellos es la avaricia, cuya máxima es el egoísmo. Se codicia lo ajeno y lo propio nunca es suficiente, compartir no es una opción ante nada, incluso, se prefiere perderlo todo antes de tener que repartirlo. Es un sentimiento que no genera nada bueno o provechoso para nadie, mucho menos para la o el mismo avaricioso.

Son innumerables los refranes o frases que aluden a ella, a través de estos se puede señalar o explicar el alcance de este pecado, algunos son:

“Si el avariento fuera sol, nadie tendría luz ni calor”: habla de quien teniendo mucho de lo que otros carecen, no es capaz de colaborar con nadie. Como se puede ver en las cárceles, un preso dominante tiene los recursos que otros (la mayoría) necesita, pero no se los da, a menos de que paguen muy caro, porque siempre quiere más de lo que tienen.

“La codicia rompe el saco”: se refiere al hecho de que, por desear o codiciar demasiado se puede perderlo todo. Ejemplo de ello puede verse en el popular cuento del perro de los dos panes, que teniendo un pan en su hocico al verse reflejado en el agua de un lago creyó que miraba otro perro, al querer robarle su pan para él así tener dos, al abrir sus fauces para tomarlo, su pan cayó al agua y se quedó sin nada por avaricioso.

“A quien tiene cama y duerme en el suelo, no hay que tenerle duelo”: dícese de aquellos que teniendo todo lo que necesitan no  lo usan por no disminuirlo o acabarlo, por esa avaricia, incluso para sí mismos, no son dignos de lástima porque están bajo esas condiciones por voluntad propia. El mejor ejemplo se puede ver en la conocidísima historia “Una canción de Navidad”, de Oscar Wilde, en la que un anciano vive solo en una gran mansión sin más muebles que los de su habitación, por no querer gastar su dinero.

Quien es dadivoso siempre tendrá más, porque tendrá la satisfacción de haber ayudado a quien lo necesitaba, además cuando se obra de buena manera se siembra esa bondad en otros y se hace una cadena, en algún momento volverá a nosotros. Si desea leer más refranes consulte en refranesysusignificado.com, un portal en el que encontrará estos dichos, divididos por categoría para facilitar la búsqueda.