Un problema que pudimos solucionar

Cuando en un matrimonio empiezan los problemas o se intentan solucionar o se coge el toro por los cuernos y se decide dar el primer paso hacia la separación, la verdad que no es una experiencia agradable, pero es mucho menos agradable el tener hijos y que sean testigos de las continuas discusiones entre ambos. Y es que en momentos así en los que no aguantas a la persona que vive contigo, en los que sientes que tu recorrido con ella ha llegado a su fin lo mejor es sentarse como personas civilizadas y hacer que sea de la mejor manera posible pensando en el bienestar de los hijos que se tienen en común y no en absurdas peleas donde se vea quien la tiene más grande. Pues bien seguro estáis pensando que lo digo por experiencia propia y desde luego no os falta razón, me siento completamente reflejada y como muchas veces de manera inconsciente hacemos cosas que no están bien hoy os cuento mi caso para que podáis ver que aunque pensemos que todo está perdido al cerrarse una puerta es verdad que siempre se abre una ventana.

Pues bien estábamos con los preparativos del divorcio, acordamos de mutuo acuerdo ser yo quien me quedara con los niños y él los vería siempre que quisiera, sin restricciones de ningún juez ni nada por el estilo, éramos nosotros los que no podíamos convivir no los niños, y desde luego no ver a su padre se convertía en un verdadero castigo que no estaba dispuesta a consentir. Llevábamos como un mes separados cuando se presentó en casa al parecer se había dejado algo en un armario que yo ni siquiera había visto en ningún momento, lo acompañé y al subirme a la silla para poder alcanzar el altillo justo al empinarme caí encima de él y porque la cama estaba muy cerca sino menudo porrazo me hubiera dado. Nos miramos fijamente y empezamos a reír a carcajadas lo único que os puedo decir es que veinte minutos más tarde habíamos hecho el amor como dos auténticos adolescentes que se acababan de conocer, todo fue maravilloso salvo que olvidamos poner la protección adecuada, y como llevábamos mucho tiempo sin tener relaciones ni siquiera pensamos en las consecuencias que podrían venir después.

De un salto me levanté de la cama y lo primero que se me ocurrió fue buscar información en http://pildoradeldiadespues.es/sobre-la-pildora/ enseguida supe que debía acudir a la farmacia y eso hice, desde luego no era el momento de tener un bebé en esas circunstancias. De lo que sí fue el momento de arreglar lo nuestro y sin quererlo esa prenda olvidada fue la clave de nuestra reconciliación.